LOS PUMAS: EL SALDO DE UN AÑO ATÍPICO SERÁ CLAVE PARA LO QUE VIENE

LOS PUMAS: EL SALDO DE UN AÑO ATÍPICO SERÁ CLAVE PARA LO QUE VIENE

El equipo argentino cerró un 2020 con un Tri Nations que fue un fiel reflejo de todo el año: un contraste de momentos. Con gratas muestras de mejorías desde el aspecto deportivo, resaltando la adversidad del contexto, pero con un clima gris en las relaciones entre jugadores, dirigentes y staff. El cierre del certamen puede ser el puntapié para seguir creciendo o caer y derrumbar todo lo conseguido

De un gracias a unas disculpas por parte de Matera; De orgullo nacional a desazón para la opinión pública y los medios; de euforia, éxtasis y alegría a un sabor semiamargo en el plantel. Los Pumas transitaron el Tri Nations al igual que todo este 2020: Sobre una montaña rusa de emociones y sensaciones. Parece de película pensar que la histórica y primera victoria ante los All Blacks se dio semanas antes de que estalle una bomba en torno al grupo y la Unión Argentina por los Tweets que tres jugadores publicaron hace 8 años o más con comentarios xenófobos y racistas.

En el medio (y el detonante), la crítica social por el homenaje a Maradona, el cual tildaron de poco sentido. En evidencia quedó la incapacidad de ciertos sectores de la dirigencia para afrontar los problemas cuando la presión social es asfixiante. La bomba no hizo más que cavar en lo profundo hasta dividir las tierras entre jugadores y mandatarios. Cada parte dejó bien en claro su posición con sus mensajes: “¿Salir a pedir disculpas por un homenaje del cual otro no se ocupó? Nuevamente, gente que no da la cara le suelta la mano al equipo, como en otras tantas veces”, publicó Tomás Lavanini tras el anuncio de las suspensiones; “(pablo) supo dar la cara, pedir perdón y no esconderse atrás de un escritorio. Nuevamente dio la cara por otros que no supieron reconocer su error. Pablo Matera es mi amigo y mi capitán”, expresó de igual manera Matías Moroni; “Hay distintas interpretaciones. Nosotros cuando decimos algo es para tratar de llegar a los 45 jugadores. Pero se va a interpretar de distintas formas. La realidad es que hicimos lo que pensábamos que era lo más representativo. Esto fue convenido y aprobado con su capitán”, sentenció por otro lado Marcelo Loffreda tras las primeras críticas sobre el homenaje.

 Sancionar a esos tres jugadores no solo parece haber despertado la rebeldía de algunos de sus compañeros, que amenazaron con renunciar al seleccionado, sino que además deja un panorama tenso y gris de cara al futuro del seleccionado argentino y múltiples incógnitas: ¿Qué pasará con los jugadores que emitieron su opinión respecto de esta situación? ¿Y con los que fueron revocados de sus sanciones. Seguirán formando parte de la Unión? ¿Qué rumbo tomara la UAR respecto a esta media? ¿En qué postura se encuentra el staff técnico?
  Cuando se avecinen los próximos compromisos internacionales, se develarán poco a poco estos misterios.

  Sí hay algo que es inobjetable: Los dirigidos por Mario Ledesma dieron gratas respuestas dentro del campo de juego y finalizaron segundos, estando a la altura de las exigencias bajo un panorama que, en la previa, se veía poco alentador. Porque no hay que olvidar todo lo que atravesaron para llegar arribar a Australia a disputar 4 partidos de altísima exigencia. Desde la pandemia, pasando por el aislamiento de todos en cada uno de sus hogares, hasta la disolución del Super Rugby, al menos del formato que se estaba disputando, y el posterior éxodo de jugadores al exterior en búsqueda de garantías y continuidad de cara al futuro. No hay que dejar de lado que llegaron con solo dos amistosos de preparación y el último partido oficial que habían disputado databa del 9 de octubre de 2019, día en el cual cerraron su participación en la RWC de Japón con una victoria ante Estados Unidos en el último compromiso de la fase de grupos. Pese a todo, mostraron una increíble capacidad de resiliencia.

 Está claro que el aspecto ofensivo no fue el mejor. De hecho los dos tries en cuatro encuentros y 17 quiebres dan muestra de la poca posesión de pelota que los albicelestes tuvieron en el certamen (fueron el equipo con menor cantidad). Para poner en perspectiva, Julián Montoya fue el tryman del equipo en la pasada RWC con cuatro anotaciones. Pero si hay un aspecto que les permitió hacer pie en esta serie de encuentros e incluso mostró sendas mejorías fue la defensa. Producto de vehemencia y la certeza en el tackle 1 vs 1, la eficacia en defensa se elevó al 89,2%, superando el 82,7% que arrojaron los 4 partidos mundialistas del 2019, el antecedente más cercano para los argentinos.

La agresividad, la presión y capacidad de recuperación en distintos sectores de la cancha les permitieron los dirigidos por Mario Ledesma generar oportunidades para sumar puntos. Oportunidades que más tarde fueron capitalizadas por el certero pie de Nicolás Sánchez, quien finalizó el torneo del hemisferio sur como máximo anotador del certamen (43) y disputó todos los encuentros para ser uno de los mejores jugadores del equipo en los balances finales, ratificando su categoría tras una desdibujada actuación en el Mundial de Japón.

Otro de los puntos altos y clave a la hora de mencionar el aspecto defensivo es Marcos Kremer. Fue el jugador más tackleador del certamen (72) y, a nivel personal, elevó la cantidad respecto a los cuatro encuentros disputados en el mundial (54). Con su agresividad y su creciente e incalculable progreso, se muestra como una bandera del seleccionado y un jugador clave en todas las líneas. A ellos podrían sumarse las sólidas actuaciones de los debutantes Santiago Grondona y Santiago Chocobares; la consolidación de Rodrigo Bruni en la tercera línea o la grata reaparición de Francisco Gómez Kodela en la primera, por nombrar algunos.

 Está claro que las bases están sentadas para continuar mejorando y que lo que traiga este año, en materia de rendimiento deportivo, sea prometedor. Pero las relaciones entre la Unión, el staff y los jugadores serán claves para dirimir si Los Pumas utilizan este certamen como puntapié para seguir subiendo escalones o para tropezar y derrumbar todo lo construido.   





Por; Julían Isella
@julianisella

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