Continuar vinculando a los más chicos con el club, otro desafío de la pandemia

Continuar vinculando a los más chicos con el club, otro desafío de la pandemia

Rutinas de gimnasio, seguimientos por parte del Head Coach  todas la mañanas y charlas con especialistas (nutricionistas o psicólogos por ejemplo). Estos son algunos de los métodos que implementó Jaguares en el transcurso de esta pandemia para que sus jugadores continúen vinculados a la franquicia, no pierdan el foco y no haya una gran merma de estado físico. Los diversos seleccionados siguen por una misma línea de trabajo, con algunas variaciones según sus entrenadores. Si bajamos la escala, los diferentes planteles superiores de los clubes que están bajo la órbita UAR parten desde una rutina de ejercicios físicos para realizar en casa y luego las variables se adecuan a cada club. Pero si seguimos hurgando dentro de estos lugares, hay un desafío todavía más grande para todos: Las categorías juveniles e infantiles. ¿Cómo estimulan, en esta época de pandemia, el vínculo club-juador los entrenadores y coordinadores? Rugby Show charló con diversas entidades deportivas de Argentina para conocer el método de trabajo que implementan para uno de los baluartes más importantes que atesoran en sus arcas: Sus semilleros de jugadores.

Tucumán es tierra de rugby. Inagotable fuente de Pumas, se respira la cultura de la ovalada en sus diversos clubes y seleccionados, que dicho sea de paso, siempre están dando pelea en lo más alto de todos los planos competitivos. La formación de jóvenes es clave y en Los Tarcos y Tucumán Rugby Club son conscientes de eso. Las tecnologías y las diversas maneras de comunicarse le ofrecen no solo a ellos, sino también a todos los clubes, la posibilidad de tener un contacto todavía más estrecho y un intercambio y seguimiento más fluido del que se podía imaginar antes de que la pandemia llegue al territorio nacional.

Los Tarcos decidió hacer hincapié en el seguimiento de los más chicos mediante la plataforma de videollamadas Zoom. Allí planifican diversos trabajos físicos y lúdicos que son aplicables tanto a los chicos de 6 años, como a los de 19. La intensidad va aumentando semana tras semana, acorde a la edad, y sostienen el hábito de horarios de entrenamiento que estaban establecidos antes de que se decrete la suspensión de actividades deportivas. Para José Picón, coordinador de infantiles, el contacto fluido con los chicos y sus familias es clave: “Les preguntamos cómo la están pasando y evaluamos tanto su situación, cómo la de los padres”, profundizó. Además de la sesiones de entrenamiento que comenzaron a implementarse luego de dos semanas sin actividad, también apuntan a la recreación por fuera del deporte con juegos y desafíos para los chicos. “Estamos teniendo mucho apoyo de los entrenadores y managers, así que por suerte estamos transitando esto de la mejor forma posible”, analizó José.

Por otro lado, y apelando a las exigencias a medida que las edades aumentan, al trabajo en las juveniles se le aplicaron algunas variables. Adrián Cardozo, entrenador de la M19 de Los Tarcos, refiere que se apoyaron en tres pilares para que los chicos atraviesen el aislamiento y continúen fortaleciendo su vínculo con el club de la manera más fructífera posible: “El primero es el afectivo. Estamos viendo cómo se encuentran los chicos y se trabaja con el psicólogo del club, con preguntas o juegos. El segundo es el deportivo. Les damos el reglamento para que lo vean, les ofrecemos videos y trabajamos todo lo que son destrezas y áreas cognitivas. Mediante videos los vamos corrigiendo. El último, que arrancamos esta semana, es el de la identidad. Les empezamos a mostrar a los chicos planteles importantes y acontecimientos destacados en la historia del club. La idea es que ellos averigüen un poco también sobre todo esto. Es un trabajo que lleva su tiempo, pero de esta forma evitamos que pierdan el contacto con el club”, analizó Adrián.

En la vereda de Tucumán Rugby tampoco merman los esfuerzos a pesar de la distancia. Nicolás Dominguez, Head Coach del rugby juvenil verdinegro, plantea dos tipos de entrenamientos para que los chicos “sigan en contacto con la pelota, aprovechen este tiempo y puedan sumar conocimientos”.

Además de los trabajos físicos en vivo mediante la plataforma zoom, en los que cada preparador físico se contacta con toda su división y plantea trabajos con materiales que cada juvenil disponga en su casa, Nicolás implementó el desarrollo de destrezas acorde a cada puesto: “Arrancamos con los pateadores, lanzadores del line y medioscrums. Vía Whatsapp y Zoom les comparto material, ejercicios y capacitaciones. Les brindamos pautas de trabajo, como por ejemplo fijar un mínimo de dos días a la semana, a planificar por ellos, en los que realicen este trabajo. En cada uno de estos grupos tenemos entrenadores especializados en cada destreza para que las devoluciones sean más profesionales. La verdad es que con esto nos fue muy bien, así que ahora lo estamos haciendo extensivo a grupos de pilares, segundas – terceras líneas, aperturas – centros y wingers – fullbacks”, profundizó el encargado de las juveniles.

A 1976 km de Tucumán Rugby, al sur, se ubica el Club Pehuenes. Pese a la distancia, el contexto y los desafíos son similares. Ante este panorama Santiago Correa, coordinador del club de rugby de Bariloche, cree que el vínculo entre jugadores del plantel superior y los de las categorías formativas es clave: “La primera está colaborando con una actividad en donde infantiles y juveniles, según su puesto, se comunican entre sí y los más grandes les cuentan sus experiencias en el rugby a los más chicos”, manifestó Santiago, quien sostiene que esta gran iniciativa llega a modo de complemento de una estructura en la que todas las categorías reciben diversos estímulos.

“La idea es mantener a los chicos activos tanto física, como mentalmente. Decidimos promover la actividad desde casa con vídeos, ejercicios de destrezas, desafíos divertidos, encuentros virtuales entre todos y dibujos. Con los juveniles decidimos analizar videos y reunirnos para profundizar en un plan de juego y situaciones puntuales que se pueden dar en un partido”, concluyó.

Si se pone la vista en Córdoba, se verá que las medidas adoptadas ante esta pandemia no se centran plenamente en lo deportivo. Genaro Fessia, director deportivo de Córdoba Athletic, hace énfasis en esta alternativa que encontraron luego de las primeras semanas de aislamiento: “Si bien en un principio era todo bastante incierto y no esperábamos que se prolongara tanto, tratamos de hacer estímulos de entrenamientos físicos y técnicos. Con las juveniles realizamos análisis de videos del juego en general y de ellos mismos. Con el tiempo, para no generar una fatiga mental en los chicos, ya que no poder plasmar todo esto en una cancha es bastante frustrante, se reorientaron el tipo de actividades. Son más grupales y lúdicas, y no siempre vinculadas al rugby. Hemos realizado charlas con diferentes deportistas, con otras experiencias de vida, y actividades de interés general. En algunas divisiones se hacen juegos de trivias, vinculadas o no al deporte. En otras se les hacen leer extractos de libros y después se los analiza, lo cual ha funcionado muy bien. Cada entrenador se va adaptando al grupo que tiene, ya que las exigencias de un chico de 14 años no son las mismas que las de uno de 19. En infantiles el objetivo es 100% lúdico. Se los mantiene en actividad con juegos o recreación y se proponen desafíos entre los mimos chicos o divisiones y tratamos de que participen las familias. Pero tampoco se los carga tanto en actividades extra al momento en el que están con nosotros, porque sabemos que también les dan muchas tareas y  tienen bastante carga escolar, en donde los padres también tienen que estar acompañando. Por eso no queremos que sea una carga familiar, tratamos de darles cosas para esa hora y que se corte ahí”, detalló el hombre que supo vestir la camiseta de Los Pumas.

En Villa Warcalde decidieron extender su foco de contención por encima del jugador. Más allá de los planes físicos y técnicos implementados por los preparadores físicos, complementados con capacitaciones, como por ejemplo en nutrición, Pablo Caballo,  presidente de Tala, refiere que los managers, colaboradores y entrenadores de cada división están realizando una gran labor en la contención y el permanente contacto con todo el grupo familiar que compone cada jugador: “Con las familias que componen a Tala encaramos un plan de cercanía, contención, consejos y acompañamientos. La política frente a esta situación es de acompañarlos, estar muy cerca y poder brindarles algunos beneficios. Sabemos que hay algunas familias que pueden estar pasando alguna complicación y la verdad que el acompañamiento de los managers, entrenadores, colaboradores y dirigentes es de una gran labor. Son más de 1300 jugadores en Tala y tratamos de estar más unidos que nunca”, profundizó.

El cese de actividades en el club se dio antes del anuncio oficial del aislamiento (10 de marzo) “por el riesgo que todo esto podía generar”, según el propio presidente. Frente a esta decisión, todas las infantiles no pudieron dar inicio a la temporada 2020. Es por esto que, además de la diversión y recreación, las actividades están más orientadas a forjar un vínculo entre familias y club. “Suspendimos todo tres días antes del primer entrenamiento. Frente a todo esto, el trabajo que están haciendo los entrenadores y colaboradores es de mucha cercanía con los chicos”, destacó Pablo.

El plan de entrenamiento que establecieron en Los Tordos tuvo buenas repercusiones en infantiles y juveniles. Sumado a las capacitaciones que tuvieron todos los entrenadores para afrontar estas situaciones, los balances podrían indicar que el trabajo que se estaba realizando por parte de los mendocinos era el indicado a pesar del contexto. Pero decidieron ir por más, superar lo indicado, lo meramente físico, y tocar una fibra más humana. Conformaron el “abrazo de club” y fijaron un nuevo norte para lo que resta de la cuarentena.

“Hace algunas semanas nuestra estrategia cambió. Teniendo en cuenta que esto viene para largo, nos propusimos llegar de otra manera a las familias. El objetivo fue llamar al 100% de los jugadores del club para saber cómo estaban. Sabemos que la actividad física es importante, pero queríamos tener un diagnostico real de todas las familias del club y poderlas ayudar desde nuestro lugar. Eso fue muy bueno y muy satisfactorio para nosotros, en la mayoría de los casos las devoluciones de los chicos fueron muy emocionantes. Por lo general, y es lo más común, todos los jugadores van al club. Pero esta vez el club se acercó a las casas de cada uno y los fue a buscar para saber cómo están y poder ayudar a la gente que la está pasando mal”, afirmó Martín Bustos, coordinador de las categorías juveniles. Se analiza cada situación y se reúnen los recursos necesarios para ayudar a quien verdaderamente lo necesita. Un gesto más que admirable del club mendocino.

  Promoviendo estímulos físicos, ludícos, aportando nuevos conocimientos y fortaleciendo valores humanos. De esta forma le hacen frente a una situación inédita los entrenadores, managers y colaboradores de los distintos clubes, en donde reina el amateurismo pero hay un compromiso, una dedicación y un sentimiento que están por encima de cualquier condición y que, en diversas situaciones, producen estructuras de trabajo o seguimiento que están a la par de las profesionales. El fin es uno solo aplicado a todos los casos: Que los chicos no pierdan la esencia del club.

Por: Julián Isella 
@juliansiella

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