James O´Connor: Volver a ser

James O´Connor: Volver a ser

Corría el 15 de febrero  y se disputaba la tercera fecha de un Súper Rugby que, más tarde, sería suspendido. Jaguares recibía a Reds con intenciones de levantar la cabeza tras una dura derrota ante Hurricanes por tres puntos a poco del final. El primer tiempo se hace cuesta arriba. Los de Queensland apoyan 4 tries y se van con una ventaja de 12 puntos al descanso.

Para el complemento sería otra historia. Los argentinos saldrían con otra cara y, a partir de un sólido line, revertirían el marcador, dejarían sin respuesta al rival y se llevarían la victoria. Sin embargo, hay algo más de aquella noche.

Los primeros cuarenta minutos del 10 de Reds fueron asombrosos. Quiebres constantes, conducción, certeza con el pie. El rubio desdobló a la defensa a gusto y piacere para ser el principal artífice del mazazo que recibieron los dirigidos por Quesada en aquella primera parte. Se lo ve en sus movimientos, cada vez que se anima a romper la defensa o que hace jugar a sus compañeros.



James O´ Connor está de regreso, se reconectó con su maravilloso juego. Aquel que lo llevó a debutar con tan solo 17 años en Western Force y que un tiempo más tarde lo catapultó a los Wallabies, en donde dejó boquiabiertos a las grandes estrellas a las que enfrentó. También es el juego que perdió en 2013, cuando emigró a London Irish y comenzó a desconectarse poco a poco con su esencia.

La Unión Australiana tomó la decisión de rescindirle el contrato aquel año. “No estamos recibiendo un buen tipo de comportamiento de él. No hay duda, ya me reuní con él antes del inicio del Rugby Championship. Lo entendió y tuvo mejoras importantes, pero el último fin de semana se dejó caer”, declaró Ewen McKenzie, Head Coach en ese entonces de Australia, tras la llegada de O´Connor al aeropuerto, ebrio y agresivo, para emprender la gira rumbo a Sudáfrica y Argentina.



Lesión tras lesión, el nacido en Perth transitó los peores cuatro años de su vida. Tuvo un intento desesperado en 2015 por reconectar con esa esencia. Regresó a Reds con la intención de ser elegible para el mundial. Pero estuvo lejos de su mejor nivel y la estadía fue solo por ese año. “Estaba físicamente roto, no podía entrar al campo, podía entrenar solo una hora al día, como máximo. A veces, solo podía entrenar una o dos veces por semana. Mi cuerpo estaba débil”, confesó.

La conexión con su lado más creativo comenzó a darse poco a poco. No fue fácil. Tuvo que tocar fondo para darse cuenta que necesitaba realizar un cambio muy profundo. El arresto por tenencia de drogas en Francia en 2017, mientras jugaba para Toulon, y las constantes lesiones fueron el tope de ese fondo.

“Había caído en algunos hábitos horribles. Comencé a beber mucho más. El alcohol es malo no solo para tu cuerpo o tus intestinos, sino también para la sangre. Y eso no te permite recuperarte bien. Pero en aquel entonces pensaba ´soy joven, sanaré, siempre me he curado en el pasado´, pero llega cierta edad en la que no te recuperas igual y si no te cuidas a ti mismo, no puedes jugar al rugby. Estaba cerca de abandonar el deporte. Pensé que si me lesionaba el tobillo una vez más, ya se había terminado. Te enojas. Realmente te enojas y te conviertes en una víctima, tienes esa mentalidad de víctima. Creas tu propia realidad con las decisiones que tomas y en lo que te estás enfocando. Todo lo que quería hacer era dormir. Estaba cansado todo el tiempo”, profundizó en la página oficial de la Unión de Rugby Australiana.



Estaba pasando los peores años de su vida en una de las mejores ligas del mundo, con un buen contrato. Pero se sentía vacío: “Te avergüenzas de eso también. Es como: ‘¿Por qué me siento así? Tengo una gran vida, tengo un lindo auto, tengo una linda casa, tengo una hermosa novia, tengo una familia unida, tengo todas estas cosas ‘, pero si no te sientes bien, por dentro, nada de eso importa”.

Tras este episodio, comenzó un duro trabajo de reconstrucción. En Francia no le renovaron el contrató y se unió a las filas de Sale Sharks, un equipo que lo acompañó en su proceso y que fue clave para que el back que anotó 52 puntos en el mundial del 2011 vuelva a disfrutar de su juego. “sin la experiencia en Sale no hubiera podido crecer y encontrar mi verdadero ser, en un período caótico de mi vida. Estaré eternamente agradecido con todos”, fue lo que declaró en su despedida de Manchester.



Pero no fue solo un cambio de camiseta lo que lo llevó a ver con más claridad: Viajó a Islandia para inscribirse a Saviour World, un centro de entrenamiento motivacional que le generó una verdadera revolución interna. “Ha sido una experiencia verdaderamente esclarecedora. Me llevaron a situaciones muy incómodas a través de la privación sensorial, el agotamiento por calor y estados profundos de meditación”.



Se apoyó en tres pilares básicos para reconstruirse por completo y fijar sus cambios. Su mujer era el primero de los tres. Su familia, el segundo. Y el tercero… El rugby: “La sensación más liberadora que tengo es cuando estoy en la cancha y me muevo como quiero. Pisando, lanzando pases largos. Y está sucediendo, todo está fluyendo. Para mí, la paz es cuando estás creando, y mi flujo creativo es el rugby”, explayó.

La convicción de volver a vestir la camiseta amarilla lo llevó a que en 2019 firme con los Reds por dos años para tener otra vez la chance de disputar una RWC. Los partidos previos, y de alto calibre, eran la chance más concreta para subirse al avión con los 30 que representarían a los Wallabies. Y ahí fue donde se vio nuevamente a ese joven que deslumbró al mundo en 2008. Se reconectó con su juego. Con ciertas modificaciones que tuvo que realizar en el camino, pero con la misma esencia. Ese rubio que se animaba a cualquier firulete para desdoblar a las mejores defensas del mundo estaba de nuevo, haciendo lo mismo casi 11 años después. Se subió al avión y revivió las emociones de un partido mundialista.



Su objetivo se cumplió, pero quiere ir más allá de la RWC e incluso de los dos años de contrato que firmó con la Unión. “Quiero plantar raíces en Australia. Dejaré que mi rugby hable y a partir de eso decidiré, pero ahora estoy en casa”, confesó.

Disfruta cada entrenamiento, puede comunicarse de buena forma y le da una relevancia fundamental al rugby, algo que antes no le sucedía. Pero no es todo: “No regresé solamente para jugar. Regresé para ayudar a que los chicos no cometan los errores que cometí yo. Por eso me estoy involucrando con los jóvenes del club”.



Más allá de los resultados que pueda obtener Reds en la próxima temporada, que dicho sea de paso podrían ser buenos si consolidan el joven equipo que disponen, el mundo del rugby debe estar feliz porque recuperó a una de sus estrellas. Recuperó a la clase de jugador imprevisible, rebelde con la pelota en las manos. Esa clase de jugador que, en un rugby en el que dominan los sistemas, puede salirse por un segundo del libreto y dejar boquiabiertos a todos. James O´Connor volvió a las canchas. James O´Connor volvió a ser.

Por: Julián Isella
@julianisella

1 comentario

  • Barbara
    22 abril 2020

    Excelente nota👏

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