Batacazos, Incertidumbres y Bloopers: El Seis Naciones arrancó con todo

Batacazos, Incertidumbres y Bloopers: El Seis Naciones arrancó con todo

El certamen más viejo del rugby puso en marcha una nueva edición, la número 102 desde su creación y la vigésima desde su última modificación, en la que decidieron incluir a Italia.

Tras los dos Grand Slams obtenidos en 2019 y 2018 por parte de Gales e Irlanda respectivamente, uno de los torneos más parejos augura un nivel de rugby muy intenso en su desarrollo, con antecedentes cercanos que avalan el rendimiento de cada equipo.

En la previa a la primera fecha se hablaba de los cuatro seleccionados que habían accedido a la ronda eliminatoria del Mundial 2019 y lo que se esperaba de ellos en base a sus rendimientos: El gran candidato inglés, que pese a perder la final ante Sudáfrica había dado muestras de un rugby notable, alcanzando quizás su pico máximo de rendimiento ante Nueva Zelanda en un partido que quedará guardado en la historia grande de este deporte.

Un Gales que fue de mayor a menor, por rendimiento y lesiones, pero que sin embargo dio batalla hasta el último segundo y que carga en su espalda con el último Seis Naciones, alcanzando también el Grand Slam.

Caso contrario para Francia, que arrancó con un dubitativo rendimiento ante Los Pumas y terminó mereciendo más en cuartos de final, cuando fueron eliminados por los Dragones Rojos.

Por último, una Irlanda que busca reconstruirse tras su irregular andar en Japón, cuando fue desechado de la RWC a manos de unos arrasadores y exponenciales hombres de negro. Tienen memoria y un estilo de juego definido, lo demostraron a lo largo del 2018. Quedará rememorar lo logrado y ajustar algunas tuercas para que el engranaje comience a funcionar. Quedará sostener el rendimiento y reinventarse a partir de algunos nombres nuevos, incluyendo el de su Head Coach.

A este repaso se suma una Escocia que siempre promete en su juego, pero no termina de despegar, y una Italia que continúa con el dilema de transferir su posesión de pelota y dominio territorial en puntos que le permitan estar a tiro en el marcador.

Lo previsto tuvo aciertos por un lado y desaciertos por el otro. Porque Francia continuó con su pico ascendente de rendimiento, quizás más de lo que se esperaba, y se llevó una victoria de punta a punta, sometiendo a partir de la defensa y posicionando a Fickou y Ollivon, nuevo capitán y autor de dos tries, como sus mayores exponentes en la jornada. Lo que no se esperaba era que el equipo que fue ampliamente dominado sea Inglaterra.

Aquella selección que mantuvo sus bases y que el principal cambio que realizó Eddie Jones fue en su staff técninco no tuvo respuestas ante la constante presión de los dirigidos por Galthie. Solamente algunas jugadas que Daily sacó de la galera le sirvieron a los de camiseta blanca para aproximarse en el marcador y maquillar el resultado final.

Pero la realidad es que los galos se mostraron firmes constantemente. ¿El resultado? 24 a 17 en favor de los franceses.

Por otro lado, Irlanda dio un paso adelante en su reconstrucción tras obtener una victoria ante Escocia, pero está claro que el rendimiento no fue el mejor. Una notable noche de Sexton, que marcó todos los puntos de su equipo en su debut como capitán, y un blooper de Hogg en el segundo tiempo, a quien se le cayó la pelota antes de apoyarla con una sola mano, decretaron que Escocia obtenga un punto bonus defensivo tras caer 19-12.

El Cardo continúa con buenas intenciones y toma la iniciativa, pero debe mejorar su efectividad a la hora de convertir, al igual que algunos aspectos defensivos.

Por último y no menos importante, llega el turno de Gales, que tras un gran primer tiempo en el que dominó, defendió y quebró fácilmente la línea de ventaja, pasó a un segundo tramo en el que no tuvo posesión clara y le costó llegar al punto bonus ofensivo.

Italia por su parte continúa con en la búsqueda de la fórmula que le permita concretar todos sus avances en puntos. Mientras tanto, solamente apuesta a ver cuántos minutos puede complicar al rival de turno. Al menos a este nivel. Fue un costoso pero contundente 42-0 para los de Cardiff.

Tiradas todas estas cartas sobre la mesa, se abren varias aristas: Una Inglaterra que tiene la imperiosa necesidad de ganar y necesita recuperar su memoria tras dos duros golpes. Una Irlanda que comienza a engranar sus piezas para encontrar su mejor nivel.

Un elenco galo que debe revalidar su gran producción para soñar con conquistar nuevamente la corona (la última fue en 2010). Y por último, un Gales que demostrará su carácter en los compromisos venideros, los de mayor exigencia.

¿Candidatos? Bienvenidos al Seis Naciones, donde todos los papeles pueden quemarse en tan solo 80 minutos.

 

Por: Julián Isella
@julianisella
Fotos: Getty Images

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